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Nunca había sido un amante de los perfumes y menos aquellos
que tienen un olor fuerte que se instalan en la nariz sin dejarte oler nada de
lo que te rodea, encima algunos hasta marean y no solo por el precio. Tampoco
me gustaban aquellas canciones excesivamente lentas, me parecían aburridas y
monótonas. Lo mío es la música fuerte, estridente esa que te hace moverte casi
sin querer (para la gente con ritmo) :).
Hace ya casi un año que no veo a Julia, una chica con la que
estuve, de la que tengo buenos recuerdos. Amante de los perfumes potentes, esos que antes ni me gustaban, y de las
baladas pegadizas en inglés, que aparte de no entenderlas no me decían nada.
Ahora resulta que
cada vez que huelo ese perfume oloroso y penetrante, me resulta embriagador y
si eso se acompaña con la música que escuchaba con ella, como dice un dicho
popular en mi tierra “apaga la luz y vamos”. Ese conjunto de olor-música
ahora resulta que hasta me gusta, quién me lo iba a decir, me hace revivir muy
buenas sensaciones que parecen que se hacen presentes.
Una vez recuerdo, con cierto escalofrío, que iba con ella en el coche y fuimos
testigos de un grave accidente. En ese momento sonaba en mi coche una de mis canciones favoritas, a partir de ese
día ya no es mi preferida, ahora me genera recuerdos negativos acompañado de
sensaciones extrañas.
A veces me pregunto como algo que antes pasaba desapercibido
e incluso llegaba a molestarme ahora me gusta e incluso lo busco. Y qué decir
de mi canción favorita que tanto disfrutaba escuchándola que ahora no aguanto.
¿Le estará pasando algo a mi querido cerebro?
